Cambio sí, pero no este: las claves del «rechazo» de los chilenos a la nueva Constitución

by Ehsan

Cambio sí, pero no este: las claves del «rechazo» de los chilenos a la nueva Constitución

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Manifestantes en las calles de Santiago, celebra la victoria de

Manifestantes en las calles de Santiago, celebra la victoria de

Manifestantes en las calles de Santiago, celebrando la victoria del «rechazo» en la consulta constitucional. (Foto: Rodrigo Garrido vía Reuters)

Chile recibe el 62,2% de los votos para la propuesta de nueva Constitución. El titular no puede ser más contundente. Los sondos y el sens en la calle auguraban un «rechazo» al nuevo articulado, que debía sustituirse al actual, vigente desde la dictadura de Augusto Pinochet, pero abrumaron los números de la consulta de ayer domingo.

¿Pero por qué los ciudadanos han dicho no? Hay un sentimiento generalizado en el país: el articulado debe cambiar, la nación debe modernizarse y deja atrás este vestigio pasado, hecho por manos manchadas de sangre. Cambio, sí, pero no este, no así. ¿Por qué? Porque los cambios eran demasiado grandes, dice la mayoría, porque eran muy profundos y radicales, porque se han hecho con menos consenso del previsto y porque el contexto tampoco ayuda, por resumir.

Un proceso ilusionante pero mal cuajado

El plebiscito de este 4 de septiembre partía de un respaldo popular y de una ilusión ineludible. Era llegar a la orilla, tras años de pelea. En 2019, los mayores protestan sociales de la historia reciente del país forzaban al Gobierno a mirar a la calle y escuchar sus peticiones. La mano tendida tuvo forma de cambio constitucional y eso agradó a la inmensa mayoría, hasta el punto de que un año después, en 2020, un 78% de los ciudadanos votaron a favor de la reforma de un texto viejo de 40 años.

El país expresó la urgencia del cambio y compló entonces una asamblea constituyente, con 155 personas destinadas a reescribir la Carta Magna. Han trabajó durante un año, enviando un texto que solo ya contaba con el 23% de las constituciones chilenas pasadas. El lavado de cara para el país, sin embargo, ha venido salpicado Durante todo el tiempo que han durado sus trabajos por su supuesto escoramiento a la izquierda y el peso de minorías como los pueblos originarios, que al oír de los chilenos más moderados o templados compensado por una Constitución que debía ser de todos.

El texto final de entregó en julio, ha sido explicado Durante dos meses de campaña, pero ni toda la pedagogía del presidente Gabriel Boric ha servido para triunfar en las urnas. El estado plurinacional y ecológico era un buen paso, decían los ciudadanos, pero descompensaba la representación general de los chilenos; la atención recuperada a los indígenas, necesaria, les daba demasiada autonomía hasta en procesosjudiciaires; El shieldaje a derechos como la igualdad de la mujer o la educación no se justifican un sí, pese a todo.

Lo que más preocupaba era el reconocimiento de los pueblos indígenas, sobre todo en zonas como La Araucanía, con alta población mapuche pero sin ansias de plurinacionalidad, y la creación de un aparatojudiciaire que, a juicio de los criticos, podría permitir un intervencionismo político pas de desesperación

“Hoy día no hay ganadores ni perdedores. Hay chilenos que nos tenemos que volver a encontrar”, resume el líder de la campaña del “rechazo”, Claudio Salinas. Es la idea: hay que repensar lo hecho.

Los defensores del «rechazo» frente al «apruebo» se han hecho fuertes, además, en dos argumentos de forma: la «radicalidad» de los cambios y la «falta de diálogo» en el proceso de redacción. En el primer caso, y como explicaba a El Huff Post el profesor de la Universidad de Los Andes Juan Ignacio Brito, “se generaron algunas mayorías en la elección de los convencionales -los redactores del texto- que fueron mal leídas por esa misma mayoría que fue elegida, creyendo que el mandato era un mandato republicacional, no un mandato reformista”. De ahí surgió una serie de «equívocos» que han acabado resultando en un documento que califica como «bastante radicale e incluso una amenaza de la propia substencia de Chile como una nación única», agrega.

Esa línea roja ha hecho saltar las alarmas no sólo de la derecha, que era lo obvio, sino de los ciudadanos del centro. Y no hay que olvidar que Boric ganó el pasado invierno con holgura, pero que el 44,13% de los votos fueron para José Antonio Kast, candidato de la ultraderecha. El país no es una piña de izquierdas ni hace causa común con el presidente, no obstante.

A eso se suma el debate, o la ausencia de él, que las críticas achacan al tiempo en que se estaban sentando las bases de la constitución. Un año que no ha sido suficiente parafinar, dicen, acusando al Gobierno de escorar el contenido hacia su ideología.

Sin embargo, confirmamos la tendencia en nuestros hogares, diez años después la gente empezó a festejar el resultado, sobre todo en los barrios de la capital, resultando en un rechazo ganado por más de 10 puntos de diferencia. Una contundencia no esperada pero repetida en otras zonas, como Valparaíso. En un primer análisis de los resultados, Javier Macaya, el presidente de la Unión Demócrata Independiente (UDI), conservadora fuerzaa defensora del no, aseguró a la prensa local que “esto superó absolutamente el escenario tradicional de la derecha contra la izquierda. Esa es la razón por la cual hoy día ha triunfado el sentido común”. En la misma línea, la senadora del Partido Socialista en la sureña región de Los Lagos, fidel espinoza, duras críticas a los redactores de la norma y el emplazó a hacerse responsable de lo que tildó de “debacle”. “Redactaron una Constitución desde el odio y sus frustraciones. Quisieron ir por todo y nos dejaron sin nada, pasarán a la historia”, denuncia.

La mala coyuntura

Aunque un refrán de sí o no, de apruebo o rechazo, no se puede comparar à una elección presidencial, al final es una cita con las urnas y es inevitable que los sentimientos de los electores de mezclen, en función de la situación del país. Ahora mismo, Boric ha perdido mucha popularidad – cayó del 50% al 36% a los dos meses de mandato y hoy llega al 38% – y ha habito parte del voto que es un tirón de orejas su gestión.

El presidente suyo hizo esta consulta, se echó sobre los hombros su defensa y ha sido insistente en la campaña, por lo que su imagen ha quedado claramente vinculada al apruebo y sus actos también pasaron por un examen. El fracaso de la pasada noche es del texto y es suyo, y por eso llevó semanas reconociendo que era mejorable, que estaba abierto a reformas en el proceso que ahora se debe iniciar -se queda la vieja Constitución pero se buscará una nueva redacción- y hasta ha apuntado una posible crisis de gabinete para quitarse los últimos que han enfangado sus primeros meses de mando, comenzando por la criticada ministra de Interior.

Boric gobierna, además, con el problema mundial de la recesión y la inflación a sus espaldas. Los ciudadanos saben que nadie se salva, pero lo que les duele es lo que hace su país para abordarlo y por ahora no llegan soluciones mágicas a una de las mayores economías de América Latina. La subida de precios es del 13,1% interanual, desconocida desde hace 30 años. A ello se suma que la inseguridad ha subido, también, con violencia por ejemplo en el sur, especialmente en La Araucanía, que tiene que resolver.

¿Vuelve Pinochet?

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, generó polémica en Twitter porque no supuso un regreso del dictador chileno, Augusto Pinochet, de quién es heredera la real norma.

En una nota posterior, Petro afirmó que «solo si se unen las fuerzas democráticas y sociales, será posible ya en un pasado que logró da América Latina y abrir las alamedas democráticas», en referencia a la emblemática frase del presidente chileno expresidente Salvador Allende, derribado por el golpe de Estado de Pinochet.

Las razones ya exponens evidentes que no, que no es la dictadura la que se impone, sino una templanza mayor de los ciudadanos, unas dudas no aclaradas, que han podido incluso con el ímpetu de cambio, la ansia de justicia, igualdad y derechos humanos lo que contiene el texto. Lo asumen hasta los resultados de «apruebo». “Ha sido una jornada histórica que nosotros y nosotras valoramos muchísimo porque fortalece nuestra democracia. La ciudadanía ha decidido rechazar el texto propuesto por la convención constitucional y como comando del Apruebo reconocemos el resultado y escuchamos con humildad”, afirmó Vlado MirosevicPortavoz del Apruebo.

“Esta voluntad, fuerte y clara, que nos trajo hasta este día no se pierde con este resultado. La Constitución de 1980 no nos une y no nos representa. La decisión de dotarnos de una nueva Constitución hoy sigue vigente y ha sido reconocida por los representantes incluso del Rechazo durante toda su campaña”, subrayó a su vez karol cariola, Miembro del Partido Comunista. “Le prometieron al país que la constitución abuso del y la dictadura quedarán en el pasado, le han dado su palabra a todo Chile”, concluyó yó.

Boric ya ha convocado a los líderes de todos los partidos políticos a una reunión ise lunes en el Palacio de La Moneda para analizar los resultados de la consulta. Es el primer paso para desandar el camino y caminarlo de nuevo, juntos. Porque Chili se tiene que quitar la losa de la dictadura, pero hay que ver como.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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