Cuatro masajes (efectivos) para relajar a tu bebé

by Ehsan

Cuatro masajes (efectivos) para relajar a tu bebé

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Los beneficios de dar masajes tiene un bebé sus enormes. Aunque, en realidad, debemos hablar del contacto en sí con los más pequeños, porque es el conocido contacto piel con piel el qu’porta grandes ventajas. Y, los masajes, suponen un contacto y estímulo básico para la maduración de su sistema nervioso que, además, «una realidad biológica de un ser humano con su identidad social». Así lo confirmó Pastor Iñaki en su libro, doctor en Fisioterapia y autor de Cómetelo a las necesidades (Aurum volátil). Por tanto, un masaje es una de las prácticas más efectivas para promover esta piel con piel entre padre, madre y bebé, promoviendo su desarrollo de una manera muy positiva.

Los masajes infantiles también son uno de los momentos favoritos de los padres, porque fomenta el vínculo afectivo con sus bebés y porque suelen realizarse en un ambiente relajado, que consigue calamares al bebé, pero también se concentran los antepasados ​​en la tarea. Addemas:

  • Ayudan a aliviar los colicos, gases y estreñimiento.
  • Provocar la liberación de sustancias químicas en el cerebro que influyen en el desarrollo.
  • Favorecen la reconciliación del sueño del pequeño.
  • Estimula tu circulación sanguínea, tu sistema inmunológico (aún inmaduro) y el aparato respiratorio.

Por ello, animarse a practicarlo después del momento del baño (quizás la hora del día más propicia para ello) o en cualquier otro, puede ayudaros mucho cuando bebé está molesto o irritado. Si no sabes por dónde empezar, te contamos como hacerlo de una forma sencilla y cariñosa, con estos sencillos masajes por todo el cuerpo.

Masaje en la espada, el más clásico

Aunque acostar a nuestro bebé boca abajo está desaconsejado, para aumentar el riesgo de Síndrome de muerte súbita de lactante (SMSL)hacerlo bajo supervisión a pequeños ratos sí está recomendado para que el bebé vaya cogiendo fuerza en su cabeza y, puntualmente, para llevar a cabo este masaje.

Lo colocamos sobre nuestras rodillas con cuidado y boca abajo. Para continuar, deslizamos nuestras manos por su espalda, hacia delante y hacia atrás. Para que te sea más fácil realizar el movimiento, puedes untar un poco de crema hidratante en tus manos. Después, proceda a realizar movimientos cruzados con sus manos, siempre continuo y sin separarlas nunca de su piel.

Masaje en la cara de nuestro bebe

Este masaje, en realidad, se basa en un sinfín de caricias y puede ser complicado si tu bebé se mueve demasiado. Aunque, en la mayoría de las ocasiones, puede que se quede dormido al instante. Para realizarlo, el niño debe estar tendido boca arriba, en el cambiador o en la cama. Comienza acariciando su frente partiendo del centro y avanzando hacia los lados, muy despacito y con las yemas de los dedos. Después, realizando el mismo movimiento alrededor de los ojos, formando unos círculos a su alrededor. Por supuesto, en este caso, olvídate de utilizar cremas o lociones.

Masaje de pecho y abdomen

para darse cuenta de la masajear el pecho, debemos dejar siempre desde los muslos e ir avanzando hacia arriba. A continuación, deslizamos las manos por los hombros y descendemos por los brazos hacia abajo, terminando en los laterales de su cuerpo. De nuevo, podemos utilizar crema hidratante para una experiencia completa.

En el caso de abdomen, debemos tener especial cuidado en la presión que ejercemos y en el sentido del movimiento de nuestras manos. Por ello, el masaje es mejor realizarlo primero con una mano y después con las dos. Comenzaremos con pequeños círculos alrededor del ombligo, en el sentido de las agujas del reloj, para luego ir aumentando el perímetro. Poca fuerza y, cada vez que nuestras manos se cruzan, pasaron una por encima de la otra.

Masaje en las piernas y en los pies

Por último, no podemos olvidarnos de las extremidades superiores, que ejerzan mucho poder también a la hora de relajar a nuestro bebé. Para ello, elevamos una de las piernas de nuestro bebé, sujetándola por el pie, y realizamos un masaje fuerte, pero sin apretar en exceso, dando pequeños pellizcos o toques con los dedos pulgar. Terminar el masaje en la planta del pie, presionando punto por punto. Una vez finalizada una pierna por completo, comenzaremos por la suite.

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