Suicidio, cosas nuevas que hemos aprendido

by Ehsan

Suicidio, cosas nuevas que hemos aprendido

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Fotografía del artista GND a través de Getty Images.  (Foto: )

Fotografía del artista GND a través de Getty Images. (Foto: )

Fotografía del artista GND a través de Getty Images. (Foto: )

No, el suicide no es «querer morirse»

Aunque pueda sonar contradictorio, los intentos de suicide no tienen tanto que ver con una decisión de acabar con tu propia vida, sino más bien vers incapaz de superar un sufrimiento colgante mucho tiempo. “Mis intentos de suicidio han venido derivados de depresiones. Solo quería dejar de sufrir porque estaba Horrorosamente mal. Eso solo lo sabe quien ha pasado por ello”, cuenta José Luis, quien ahora formó parte de la dirección de AFES, una asociación de personas con trastorno mental y familiares en Tenerife.

José Luis haber superado ese «agujero negro» con «algo de suerte» y mucho apoyo psicológico. Y lamenta cómo la sociedad en general no está preparada para hablar de esto. «Si toca el tema con naturalidad, la gente inmediatamente da un paso atrás».

Una naturalidad que también reivindica y practica a María Jesús de León, miembro de la asociación andaluza Ubuntu, y qu’ha perdido a dos familiares por suicidio. “Primero cree que hay una voluntariedad en querer morirse. Pero poco a poco entiende que esa persona estaba atrapada, que en ese momento no podía pensar en nada, y que si pudiera volver atrás no lo haría”.

Los datos: un problema global

Según cifras de la OMS, cada año en el mundo se suicida alrededor de 700.000 personas, siendo así una de las principales causas de muerte en el mundo, sobre todo en la franja de edad entre 15 y 29 años. Además, por cada una que consuma el suicidio podría haber cerca de 20 que lo hayan intentado en algún momento.

Uno de los numerosos estereotipos que rodean este tabú es que afecta sobre todo a la población de los países ricos. Pero lo cierto es que se Produce, en mayor o menor medida, en todos los lugares del mundo, y tres de cada cuatro ocurren en países de bajos ingresos o medios.

Entre los países de la Unión Europea, España se sitúa en el grupo de menos tasa de muertes voluntarias por cada 100.000 habitantes (8), al igual que Malta, y solo por encima de Italia (6), Grecia (5) y Chipre ( 4). And no, los países nórdicos no encabezan la clasificación (otro lugar común falso). Finlandia, Suecia, Dinamarca y Noruega aparecen en la mitad de esta tabla con índices comprendidos entre el 10 y el 13. El guía europeo de esta tabla trágica sería Lituania (30) seguido de Eslovenia, Letonia y Hungría.

España, una muerte cada dos horas y cuarto

Juan, Alicia, Marcelo, Jennifer, Sergio… Así hasta 3.941 vídeos. Una media de once muertes cada dia. Una cada dos horas y cuarto. Es el resumen de las últimas fechas disponibles, los de 2020, un año en el que las muertes por suicidio crecieron un 7% respecto al año anterior.

Con 300 muertes anuales, el suicidio es, después del cáncer, la principal causa de muerte en la juventud española. Y aunque sean las mujeres las que más veces tengan ideas suicidas, son los hombres quienes más las llevan a cabo, en tres de cada cuatro ocasiones. Además, muchos piensan que todas estas cifras pueden ser superiores a las reales debido a que en ocasiones es imposible saber si el fallecimiento fue accidental o no.

(Foto: Gráfico del Observatorio del Suicidio en España (fsme.es))

(Foto: Gráfico del Observatorio del Suicidio en España (fsme.es))

(Foto: Gráfico del Observatorio del Suicidio en España (fsme.es))

Aún falta por ver los efectos a largo plazo que ha tenido la pandemia en la salud mental en general, y en el suicidio en particular. Lo que ya se pudo ver a través de los datos del INE y en un estudio de la revista de Psiquiatría y Salud Mental Is that the aumento de los suicides en 2020 no se deberá a los meses de confinamiento estricto, marzo y abril, sino que fue de mayo cuando se demostró un importante aumento de fallecidos por estas causas. A finales de este año conoceremos las cifras de 2021.

La salud mental, clave

De acuerdo con los datos de la OMS, entre el 65% y el 95% de los casos de suicidio están relacionados con un problema de salud mental. Así, en el caso de depresión severa, el riesgo se multiplica por 21 respectos a la población general. Pedro Marina, portavoz de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN) en el ámbito del suicidio, afirma que la atención en salud mental es clave porque una situación difícil puede llevar a manejar y no llegar a esos momentos de desesperación. Así, un buen seguimiento de las personas que sufren traumas psíquicos más graves es básico en la prevención del suicidio.

Sin embargo, para este psiquiatra de un centro de salud mental de Oviedo no conviene ver las ganas de quitarse la vida como la consecuencia de una determinada enfermedad. “Siempre hay detrás un drama existencial, un sufrimiento insoportable”, apunta. Y para sostener a quien pasa por un momento así hace falta, según Marina, “una tupida red” que le dé apoyo desde la atención primaria, los servicios educativos, las residentes, etc.

«No se puede tardar tres meses en dar una cita a una persona que habla de ideas suicidas». María Jesús, la portavoz de Ubuntu, también reclamó mejoras en la atención para evitar que pierdan más vidas. Para ella, los tratamientos deben incluir el seguimiento de quienes hacen alguna tentativa, y también el apoyo dentro del sistema público para los denominados supervivientes, esas personas que han perdido un ser querido. Hace años, ella tuvo que «aprender a volver a vivir» a través de un psicólogo privado las dos veces que recibió «un golpe te saca del mundo». Por eso se complace con estos avances que «poco a poco, a través de asociaciones o planes locales» permiten al menos que, quienes ahora pasan por ese trance pueden sentir comprender y desahogarse en los grupos de ayuda mutua.

La diferencia está en la escucha

A pesar del incremento en los últimos años, el psiquiatra asturiano es positivo respecto al futuro. “Se han dado pasos importantísimos. Afortunadamente, el tabú del suicidio se ha roto”. Para Marina, las ideas suicidas son siempre un indicador de un sufrimiento muy importante, y por eso, ante todo, la sociedad tiene que ser sensible y tener la capacidad para escuchar ese malestar.

En los últimos años el tema ha pasado a formar parte de las noticias, las declaraciones de personas influyentes y las charlas en los institutos. Para el psiquiatra, ese es el camino. «Tenemos que conseguir que la gente que tiene ideas suicidas las pueda contar, siempre será con dolor, pero al menos que no sea con vergüenza». Y para que esa escucha sea útil, Marina propone centrarnos sobrio todo en acompañar el sufrimiento, acoger el momento que está pasando la otra persona, y una vez se da esa escucha, proponer recursos que le pueden ayudar para revertir esa situación.

La sociedad tiene que ser capaz de escuchar ese malestar que hay detrás de las ideas suicidas”.Pedro Marina, psiquiatra.

Esperando los avisos

No, por desgracia tampoco es verdad eso de que ‘si hablan de quitarse la vida significa que no lo van a hacer’. Por supuesto, se calcula que el 75% de las personas qu’acaban con su vida dieron algún tipo de aviso ha conocido entorno. En muchas ocasiones sus infravaloradas, o tomadas como un chantaje, cuando según los expertos deben ser consideradas como peticiones de ayuda.

«Es importante deterrar los mitos, como que quien lo dice no lo va a hacer, o que quien lo intenta y falla está llamando la atención», afirma Rosa Arquer, psicóloga del Teléfono de la Esperanza de Asturias en una entrevista con la Confederación Salud Mental. «Quien escuchó una intención de suicidio como una llamada de atención, no está intendiendo el problema de base, que es el sufrimiento», afirma.

La Nube de la Culpa

Hace ocho años, la hermana de Silvia Melero ha decidido dejar la vida. «Si ya con la muerte es difícil, hablar de suicidio cuesta mucho más». Pero es lo precisamente lo que ha hecho Silvia, no parar de hablar de ello. Sobre el proyecto «Luto en colores» vino con un libro, pronto no fue posible asignar alleres para familiares de personas que se han suicidado, y luego para cualquiera que haya perdido un ser querido. Ahora también ofrece apoyo a personas con ideas suicidas como complemento a otros tratamientos y espacios.

Para Melero, la diferencia con otros duelos es que en el suicide la vergüenza, la culpa, están más presentes. «Tenemos la nube de la culpa encima, también por el juicio externo». Una nube que a veces «se hace muy grande, muy pesada» y no deja avanzar en el proceso de duelo. Ante esa nube gris, esta periodista propone «una mirada amable hacia una misma», para no olvidar que cualquier persona, «si hubiera podido hacer las cosas mejores, las hubiera hecho». Y para terminar, Melero ya un mensaje de esperanza, aunque sea a largo plazo. Asumiendo que con veces se trate como tal, el duelo no es una fermedad, es un proceso que se acaba. «Y eso no significa que nos olvidemos del ser querido, sino que lo colocamos en otro sitio».

Papageno contra Werther

A lo largo de las décadas, los medios de comunicación han omitido deliberadamente el suicidio en sus informaciones. Quizás de fondo estaba muchas veces la incommodidad de tratar un tema tabú. Pero el argumento principal era evitar el ‘efecto Werther’, es decir, la influencia que tuvo la novela de Goethe para que algunos jóvenes llegaran a suicidarse tomando como ejemplo al protagonista del libro. Un estudio sobre los datos de suicidios en el mes sigue a que el New York Times publicó en portada alguna noticia sobre el tema era el principal sustento de esta teoría.

Sin embargo, se ha demostrado que est positivo que los medios de comunicacin hablen del tema. Eso sí, con responsabilidad, omitiendo los detalles más morbosos como el método empleado y evitando mostrar la conducta suicida como solución a los problemas. “El silencio informativo no es una opción. El sensacionalismo, tampoco”, resumen del manual para el tratamiento del suicidio para los medios de comunicación que la edición del Ministerio de Salud junto a varios organismos de la prensa y la salud mental.

Así, los expertos hablan ahora del ‘efecto Papageno’, el personaje de la ópera de Mozart, La flauta magica, que decide no suicidarse después de que unos niños le ofrecen alternativas para afrontar sus problemas. Pero para poder ser esos niños, es importante saber responder a esta pregunta.

Si, si hay donde pedir ayuda

A pesar de las deficiencias históricas en la atención en salud mental, recrudecidas por los recortes en atención primaria, hay diversos lugares a los que recurrir y pedir ayuda en caso de riesgo de suicidio, de uno mismo o de un ser querido. El último ha sido el teléfono gratuito 024, puesto en marcha por el Gobierno estatal en mayo de este año, y que según Moncloa esperó alrededor de 15.000 llamadas solo en su primer mes de funcionamiento, llegando a derivar 650 de ellos a los servicios de emergencia.

Además, mantente al día de otros servicios disponibles las 24 horas de los 365 días, como el Teléfono de la Esperanza (914 590 055) y muchos otros recursos que ofrecen asociaciones y aplicaciones para la prevención del suicidio. Porque como dice Rozalén, a quien «ya solo contempló una dejar que sufrir» es importante recordarle que, aunque distinto, «la ilusión puede volver».

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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